Volver a casa

                                                                       A las mujeres palestinas
Hace ya mucho
que dejaste de preguntarte
el porqué de las cosas.
Apenas eras una niña cuando
la realidad te impuso el silencio
como mejor opción de supervivencia
tras escuchar a los mayores
que la DIFICULTAD es parte del camino.
Desde entonces
sabes tragar el polvo de los ancestros
y criar hijos para…
enterrarlos anhelando el reencuentro.
Y ahora…
más de lo mismo -te dices-
aunque nunca imaginaste tanto horror
tanta crueldad sobre tantas inocentes almas.
No son dos años
lo que llevas sobre la espalda
            es toda una vida de sometimiento
tejida entre los hilos de esa vieja manta   
que acoge tus lágrimas
que da cobijo a tus aflicciones y
 te arrulla de esperanza para volver a ver el cielo
junto al olivo que piensas plantar
para honrar a tus muertos.
LA LUCHA SIGUE
sin sentir las piedras
en tus pies cansados
en la sed y el hambre
en tu enjuto cuerpo
            cegado por el sol mientras avanzas
con el único propósito de llegar a esas ruinas
 a esos restos del altar sagrado
de lo que fue tu casa
y ahí, bajo el desafío de los ELEMENTOS
dejarte la piel de las manos, derramar sangre
hasta quedar integrada
en el desolador paisaje
donde quieres acabar tus días.
Sólo sabes que
hasta que no llegue el instante  
del último aliento de tu ser
NO TE DARÁS POR VENCIDA.
Ahora, en silencio,
toca volver a casa.
                                                       Octubre 2025. ¡Palestina para los palestinos!